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MENUDA FIESTA

Hay tantas cosas tristes alrededor de este Madrid de Florentino que se haría interminable enumerarlas. Ayer tuvimos una manifestación más del tono más lánguidamente gris que uno se pueda imaginar, en la que, además del partido y el juego desarrollado, se produjeron situaciones que no hacen sino agrandar ese aroma a mustio que lleva pegado al cuerpo este club.

Es muy triste oír a un profesional de élite como Ronaldo decir a sus compañeros, tras una primera parte de juzgado de guardia, que “no sabemos defender”. No está mal para un grupo de jugadores que forman la plantilla del supuestamente mejor equipo del mundo y que llevan jugando años juntos. No deja tampoco en muy buen lugar a su entrenador, que debiera ser el encargado de armonizar al grupo para que aquello suene a orquesta y no a jolgorio de desmadre generalizado. Tiene guasa, eso sí, que sea precisamente Ronaldo el que hable de defender, cuando habitualmente ve como le pasan los balones por delante sin inmutarse.  Lo que no sabemos es si la clarividencia de Ronaldo es de última hora y hasta ayer no se había dado cuenta de que este equipo es tácticamente un desastre, sobre todo cuando juega con un 4-3-3 y delante están las tres vedettes, a cuál más perezosa cuando de tapar al contrario se trata.

Pero no es sólo un problema de Ronaldo o la BBC. Antes del partido, ZZ decía que el asunto no era qué equipo y qué distribución del mismo se pusiera a jugar, sino que lo importante era la actitud, mensaje este inequívoco que nos informa de lo que ya sabemos de sobra, que es el carácter selectivo que tienen nuestro jugadores, quienes, olvidando que son profesionales de élite que desarrollan su labor públicamente en unas condiciones privilegiadas, deciden cuándo toca y cuándo no. Y cuando esto se produce de manera sistemática y mantenida a lo largo de los años, parece evidente que se trata del producto generado directamente por un estilo de club, y no porque tengamos la enorme mala suerte de fichar jugadores de personalidad acomodaticia. Por su parte, resulta que el presidente de esto se va satisfecho tras una noche de espanto, cantando las alabanzas del mejor central del mundo, no desde luego por su solidez defensiva, sino por las reiteradas veces que, además de darnos títulos y clasificaciones por los pelos, oculta con esos “éxitos” lo lúgubre de este club. Volvió a ocurrir ayer, efectivamente, y Ramos se vuelve a cubrir de gloria por las labores que no son propias de su demarcación, que de esas mejor no decir nada.

La primera parte del Madrid de anoche fue un bodrio de tal envergadura que resultaba inimaginable ni si quiera   para un equipo en 4-3-3 con la B-B-C y ZZ en el banquillo. Queda bonito esto, que parece una contraseña -433bbcZZ- para entrar a Windows, aunque en el caso que nos ocupa se trate más bien de la clave para abrir el acceso al mismísimo infierno. Tiró, probablemente por equivocación, el Madrid una sola vez a puerta, concretamente un clamoroso error de Ronaldo que, una vez se había deshecho del portero, lanzó el balón contra el poste. Eso fue todo  lo que se pareció a un equipo de fútbol  el mejor equipo de fútbol del mundo. A cambio, con un Kross y un Modric fantasmagóricos, Casemiro hacia malabares para que las infinitas entradas que se producían por sus costados no terminaran en gol, entradas transformadas en once disparos a puerta del Nápoles, ni más ni menos, de los que uno se resultó en el 1-0 que nos situaba al borde del precipicio.

¿Creerán ustedes que con este panorama nuestro entrenador, viendo el desbarajuste de nuestro centro del campo y la enorme superioridad de un equipo de segunda fila, decidió introducir alguna modificación táctica para tratar de evitar las cosas? Para nada. Tratan de convencernos ahora, visto el resultado, de que la segunda parte fue diferente. Y lo que es seguro es que en nada había cambiado el equipo en esa fase antes del primer de gol de Ramos, gol que, este sí, es lo que cambió el panorama. En otras palabras, lo que se volvió a encontrar el equipo y su entrenador en los momentos más delicados es una contingencia o chiripa, la de Ramos de conectar el enésimo cabezazo para sacarnos del apuro. Esto ocurría en el minuto 51, es decir, con seis minutos jugados de la segunda parte. Seguro que el partido se hubiera seguido desarrollando igual y hubiera terminado de la misma manera si en vez de esta contingencia hubiera ocurrido cualquier otra, por ejemplo que hubiese marcado el Nápoles, seguro. A esto añadiremos que lo que se acababa de convertir en un imposible para un Nápoles noqueado con el gol en contra, se terminó convirtiendo en un chiste de partido seis minutos después, de forma que en el minuto 12 de la segunda parte se dio carpetazo al evento. Tratar ahora de convencernos de que “en la segunda parte rectificamos” es pensar que el aficionado es tonto, cuando lo único que cambió el partido fueron los goles de Ramos, de los que ni el equipo ni ZZ tienen derecho a atribuirse el mérito, al ser exclusivamente el resultado de la inspiración del central y del puro azar, mencionados ambos en inverso orden de importancia. Lo demás que ocurrió en el partido no tiene interés ninguno, así que se siente, Morata.

Para rematar el jolgorio, leo que los periódicos, además de subir a Ramos a los altares, resaltan el hecho de haber batido un récord, otro más, que consiste en llevar no sé cuántos años seguidos llegando a cuartos de final, y que nos preparemos para batir otro aún mucho más importante, otros no sé cuántos años llegando a la semifinal. Como sea con el nivel de juego actual, dudo mucho que lo consigamos, aunque ahora tenemos, además de a Ramos, a toda la prensa jaleando, al presidente encantado, al entrenador viendo una segunda parte sublime y a la estrella diciendo que no sabemos defender. Para darle el toque final, también el gran Arbeloa se suma a la fiesta rindiéndose ante Ramos vía Twitter. De verdad, no sé dónde vamos a llegar… Y al fondo, un manto gris.

COMENTARIOS [0]
[ Galego49 ] ha dicho:
09-03-2017

Lo del partido del martes fue un auténtico esperpento y la alineación desde el principio se veía que no conducía más que al desastre y eso Zineduco parece que no lo ve o no quiere verlo, cuando no había ni un solo madridista que no supiera que con la BBC de las narices fuera de casa y con un resultado a favor éra la crónica de una muerte anunciada, que al final no se produjo por suerte o lo que fuera, pero viendo jugar al equipo el primer tiempo, me ví más fuera que dentro de la Champions y sigo preguntando al alineador de Zineduco porque se empeña en meternos con calzador a jugadores que no están en su mejor momento de forma y manda al banquillo o a la grada a los que mejor están, porqué, porqué porqué como decía el gran Mou.

Del partido de ayer de los farsantes, que voy a decir cuando todo el mundo vió los penaltis que le pitan en contra al PSG y los clarísimos que les roba el Ovrebo de turno, es para mear y no echar gota, pero bueno ya sabemos quien va a pitar la final de la champions pues los méritos contraidos en el día de ayer, tienen que tener el justo premio a final de temporada. Que vergüenza de arbitrajes están teniendo y lo que es más grave, la prensa de este país calla como putas en cuaresma.

[ Pailán ] ha dicho:
08-03-2017

 

Emery siempre ha sido un perdedor que se hace caquitas delante de la farsa, aunque sea un equipo vulgarotote como este que ha sacado esta noche. No había más que verle el careto de miedo desde que mordinflón de Suárez marcó el primero.

Hay que joderse.

[ NickAdams ] ha dicho:
08-03-2017

Espero que despidan a Emery y le metan una multa por mierdas a toda la plantilla del PSG. ¡Qué vergüenza!

[ Pailán ] ha dicho:
08-03-2017

 

El Nápoles es una medianía de equipo que salió de las cenizas del Vesubio cuando contrataron a Maradona, ese ejemplo de los beneficios del deporte. Desde que se fue el argentino, el equipo no ha vuelto a levantar cabeza y no es descabellado pensar que, en la liga española, estaría en ese tercer peldaño do moran Villarreal, Real Sociedad, Athletic Club o Español (así, con ñ). Una vez dicho esto, oiga, daba gusto ver el compromiso y la presión de todos sus jugadores, desde el delantero centro hasta Raúl Albiol, y uno no podía dejar de sentir un punto de envidia al ver el trote cochinero (si acaso) de Benze-menos, Kroos o Marcelo. No, Cristiano ni trotaba.

También merece la pena citar la frecuencia con que los italianos jugaron el pase interior en diagonal, conociendo las limitaciones físicas de Ramos y Klever, que ya no pueden corregir sus fallas de colocación con velocidad y contundencia. Se ve que Maurizio Sarri sí hizo los deberes, no como el tipo que calienta el banquillo de Chamartín, viéndolas venir.

Por otra parte, yo no le daría mucha importancia a lo que al caminante se le escuchó en la tele. Estos tipos saben perfectamente cuándo hay una cámara con el micro abierto y son conscientes de la trascendencia de sus palabras y gestos. Lo que el portugués hacía era quitarse el muerto de encima y ya se sabe que las ratas son las primeras en abandonar un barco que se hunde.

[ wh ] ha dicho:
08-03-2017

Es la misma historia que se repite una y otra vez bajo el segundo mandato Florentino con la excepción del período de Mou que ya sabemos todos como terminó.

Puedo entender perfectamente a los amigos madridistas que me han comentado que solamente vieron la primera parte y que, decepcionados, se borraron del partido. Creo nada más puedo añadir a lo apuntado por el blogger y al pesimismo liguero y championero que apuntó nickadams. En manos de las vedettes malcriadas por Forbestino estamos y, por lo que se deja ver, estaremos mientras el SS esté a los mandos. 

[ NickAdams ] ha dicho:
08-03-2017

Sobrevivimos a un primer tiempo que rozó la vergüenza y ante el que no reaccionó Sisú arrancando la segunda mitad con los mismos. Estamos en cuartos, sí, pero no satisfechos con este equipo de vedettes florentinas.

El pesimismo se acentúa tras la fiesta de anoche.