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REPITIENDO Y CLAUDICANDO

Quienes traten de profundizar en la historia para entender lo que estamos viviendo hoy en España, buscando en el pasado claves que expliquen actitudes y planteamientos hoy imperantes, deberían ir directamente a estudiar los años en los que España sufrió la Segunda República, preludio de la Guerra Civil, periodo que, como es bien sabido, fue muy astutamente utilizado en las legislaturas de Rodríguez Zapatero para iniciar un proceso político cuyo objetivo no era otro que destruir el proceso integrador –si bien políticamente inasumible, aunque esto es otro asunto– de la Transición para, ochenta años después, ganar la Guerra Civil y constituirse en poder hegemónico e indiscutido, con el consiguiente arrinconamiento y anulación de cualquier otra manera de pensar y entender la vida. Con la vergonzosa y tremendamente necia colaboración del PP –supuesto partido que teóricamente representaba a la derecha–, sin duda lo están consiguiendo.

De los innumerables ejemplos de hechos que ocurrieron entonces y que conectan directamente con momentos actuales, la pastoral que el cardenal Segura escribió en mayo de 1931 sería uno de ellos si atendemos al escandaloso proceso inquisitorial que estos días está sufriendo el cardenal arzobispo de Valencia,   Antonio Cañizares. De manera infalible, en toda la bibliografía de la escuela marxista sobre la Segunda República, se hace referencia a esa pastoral para dar justificación al arrinconamiento que sufrió la iglesia católica con la llegada de la república, sabedores los historiadores de esa tendenciosa escuela que esos inicios convulsos dan y quitan legitimidades de origen diversas cuando de analizar y valorar posteriores acontecimientos se trata. Y de la misma infumable manera que apartan como a una mosca la quema de iglesias de unos días después de la publicación de esa pastoral a la que se ha hecho referencia –asunto, el de la quema de iglesias, que vendría a quedar reducido a una anécdota sin mayor importancia ni significado según la secta–, de igual manera hipertrofian tramposamente la importancia de esa pastoral elevándola a la categoría de elemento que constituiría la razón por la que los católicos supuestamente se habrían auto marginado, al mantener, según demostraría esa pastoral, una actitud beligerante hacia el nuevo régimen político y un rechazo frontal del mismo. Lo realmente sorprendente del caso es que esta elevación a categoría de demostración definitiva nunca se ve acompañada, no ya del documento de esa pastoral que demostraría la tesis indiscutible, sino de ni siquiera una cita entrecomillada de la misma que respalde ni siquiera en parte la teoría. Resultando esto (prescindir del documento que demuestra la tesis)  tan altamente sospechoso y siendo tan pertinaz la referencia en tantos autores, lo que procedía, lógicamente, era buscar el documento, tarea ardua que finalmente, y no sin enormes dificultades y tiempo de búsqueda, personalmente conseguí hallar en un libro titulado “El bienio “santo” de la Segunda República”, de Julián Cortés-Cavanillas, y que difundí en diversos foros en  la red para conocimiento general, de forma que actualmente el  documento ya es de fácil acceso por internet (por ejemplo, aquí: http://docdro.id/681xvJl ).

Leída la pastoral, obviamente el sectarismo de quienes la aludían pero no la facilitaban queda tan patente como patéticamente demostrado. Entre otras cosas, el cardenal Segura escribió: «Mas no por eso (la Iglesia) se desentiende por entero del bien temporal de sus hijos. Es misión de paz la suya y para mantener la paz, que es fundamento del bien público y condición necesaria del progreso, está siempre dispuesta a colaborar, dentro de su esfera de acción, con aquellos que ejerzan la autoridad civil. […] Según estas normas, es deber de los católicos tributar a los gobiernos constituidos de hecho respeto y obediencia para el mantenimiento del orden y del bien común.», lo que constituye un evidente e indiscutible acatamiento del nuevo orden establecido. Que por otro lado tuviera palabras de agradecimiento para Alfonso XIII y, a la vez, señalara la obligación de los católicos de defender lo suyo no debería sorprender a nadie, aunque a los sectarios, que desde el minuto cero se empeñaron en cavar la zanja de una guerra fraticida, les fue suficiente materia como para, nada más y nada menos, expulsar de su país al responsable del escrito, que fue desterrado. Todo un ejercicio de tolerancia y libertad de opinión.

Y ahora, en nuestros días, vuelve a repetirse una situación parecida, de manera que igual que una pastoral inofensiva y justa se instrumentalizó interpretándose como un hecho de máxima provocación y desacato, incluso hasta llegar a la ridiculez de ponerlo en transcendencia por encima de la quema de decenas de iglesias y conventos, hoy, en este mar de provocaciones y actos violentos de palabra y obra, todos provocados por la izquierda, ocurre que la Fiscalía ha abierto diligencias de investigación penal contra el arzobispo de Valencia, cardenal Antonio Cañizares, como presunto autor de un delito de odio contra los homosexuales y las mujeres por el que podría enfrentarse hasta a tres años de cárcel. 

¿Esto ocurre en el país donde se queman banderas con total impunidad? ¿Dónde se asaltan a los políticos de derechas y a sus sedes con total libertad? ¿Ocurre acaso en el país donde se pita al himno nacional en los estadios de fútbol? ¿Donde se le pone el culo en la cara al Jefe del Estado y la autoridad separatista que tiene a su lado esboza una sonrisita de asquerosa complacencia? ¿Donde quienes rigen ayuntamientos asaltan capillas a golpe de blasfemia y tetas al aire? ¿Donde las capillas soportan pintadas sacrílegas y los títeres humillan a las monjas? ¿Donde el que quizás sea el próximo presidente del país y es el rey del escrache asegura que “le pone” que manifestantes de su cuerda golpeen a la policía, y defiende a quienes ocupan violentamente las propiedades de otros, y acoge en su pocilga a elementos condenados por delitos de violencia, y defiende la acción de ETA como manifestación política, y defiende la libertad de los ciudadanos para poseer armas de fuego como algo esencialmente democrático para poder enfrentarse al poder establecido (mientras ese poder no esté en sus propias manos –o garras–, claro es)…? Pues sí, ahí ocurre. Y uno se pregunta si todo esto y otras tantas cosas más quizás pudieran constituir también “presuntos casos de delitos de odio”, pero mucho más extremos del que nos ocupa. 

Porque, ¿en qué han consistido las manifestaciones del cardenal Antonio Cañizares? ¿Cuál ha sido su delito en forma de provocadoras palabras que incitan al odio y a la violencia poniendo en peligro la paradisíaca armonía y paz que nos envuelve y que todo el mundo puede comprobar diariamente? Pues, exactamente igual que ocurrió con el cardenal Segura, el escándalo de hoy lo constituye simplemente una manifestación de opiniones, en ejercicio de su libertad, dirigidas a los fieles católicos en las que se alerta del peligro de destrucción de la familia y se descubren los riesgos que, para su manera de entender la vida, supone la ideología de género, opiniones que uno, por cierto, comparte y hace suyas de la A a la Z y sin mover una coma. Que los mismos que faltan al respeto de forma blasfema a los sentimientos religiosos de todos los católicos cada vez que se exhiben en alarde de clase y distinción en sus carrozas por aquí y por allá, es decir, que el colectivo de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales tomen iniciativas inquisitoriales no nos tiene que sorprender por muy asqueroso que nos parezca, pues es obvio que es parte de su calculada estrategia. Lo que resulta realmente asombroso es que la Fiscalía, en vez de mandarlos a tomar por retambufa como les corresponde, decide abrir una investigación por posible delito de odio contra los homosexuales y las mujeres por afirmarse que se está produciendo una “importante escalada contra la familia por parte de dirigentes políticos, ayudados por otros poderes como el ‘imperio gay’ y ciertas ideologías feministas”, añadiendo el cardenal que las “leyes que comentan la ideología de género” son “las más insidiosas que ha habido en toda la historia de la Humanidad”.  Lo cual, por otra parte, desde la perspectiva católica resulta ser una afirmación sencillamente incontestable.

Estos son los tiempos en los que cualquier crítica al islam, sea la que fuere, es automáticamente calificada como islamofobia; tiempos en los que las críticas al judaísmo, sean cuales fueren, se califican de antisemitismo, pero tiempos en los que las dirigidas a los católicos, sean cuales fueran y aunque constituyan las manifestaciones más blasfemas, groseras, provocativas y cargadas de odio, son automáticamente calificadas como sanas manifestaciones de libertad de expresión. Y como el tsunami orquestado de destrucción de la civilización cristiana no tiene límites ni se para ante nada, entramos en la fase en la que no sólo se nos trata de imponer un modelo social determinado, sino que además pretenden que lo asumamos primero, callados, y después, con una sonrisa. Lo más triste es que nos estamos quedando completamente solos porque, salvo raras excepciones como la del cardenal Cañizares, ni siquiera desde dentro de la propia Iglesia se reciben ni manifestaciones ni mensajes de resistencia suficientemente contundentes, sino que, muy al contrario, flotamos en la tibieza, y si no, reparemos en el estilo que viene marcando el máximo mandatario de la cosa, más preocupado por ciertos colectivos que por los miles de mártires católicos que son asesinados diariamente en todo el mundo.

COMENTARIOS [0]
[ wh ] ha dicho:
16-06-2016

... Y entonces a ver qué hace Riverita con sus pactos.

¿O ya ha salido en tromba el equipo de Pdr Snchz desmentir al mentiroso habitual? Vaya gentuza. Vaya nivel.

[ wh ] ha dicho:
16-06-2016

Pues con esta última declaración de el Coleta Arcoiris -porque este tipejo cambia de color y discurso cuando le conviene, como todos los de su putrefacta ralea- se aclaran muchas cosas, es decir, la burra ya está comprada y habrá Frente Popular a nivel nacional

[ bg_rules ] ha dicho:
16-06-2016

Leo por ahí que Pablo Iglesias dice que ZP fue el mejor presidente y que le asesora. Ya lo decíamos por aquí que nos lo estábamos temiendo. Está todo tan claro...

[ NickAdams ] ha dicho:
16-06-2016

Efectivamente, todo parece indicar -si los dormidos no despiertan antes del 26J- que repetiremos un ciclo maldito. Todo huele a podrido: lo de la Irene Montero en coches del PP; la "incapacidad" de la policía para encontrar a los que golpearon a las dos chicas catalanas (y españolas); la profanación de la capilla de la Autónoma de Madrid, los ataques a los puestos de propganda electoral de Ciudadanos; la inacción de la Fiscalís y de Hacienda ante la más que irregular financiación de Podemos por parte de Venezuela e Irán, etc. etc.

Hay que intentar salvar los muebles...pero con estos políticos cobardes y vendidos del PP, si no hay cambio de liderazgo, sólo ganaremos un poco de tiempo, nada más. No pararemos la deriva comunista de una parte de la sociedad, que goza de una impunidad más que evidente.

[ pezuco ] ha dicho:
16-06-2016

 

Ya lo dijimos aquí, para que esa basura triunfe en España es necesario que se santifique a la República y condenar la dictadura franquista una y otra vez, para re-escribir la historia, separar a los españoles buenos (progres) de los malos (liberales-conservadores) y así tratar de instaurar un régimen que podríamos calificar como parecido a lo cubano o venezolano.

En este fregado, convertido el ejército en una ONG, sólo queda la iglesia católica como elemento perturbador de sus planes. Defender la vida de todos, niños no nacidos incluidos, querer que los niños tengan un padre y una madre, o pensar que sólo las uniones entre varones y mujeres pueden ser calificadas como matrimonios, les produce urticaria.

 

P.D. Con más de 2000 años de historia, el legado de la iglesia no lo destruye ni el Papa progre, por muy progre que sea.