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LAS BROMAS DE MENDES

Leo por ahí que Jorge Mendes, representante de, entre otros, Cristiano Ronaldo, afirma que la vedette “…jugará seguramente otros 4, 5, 6 o 7 años en el Madrid, acabará allí su carrera. Con los blancos es feliz y colgará las botas con 40 años”, momento en el cual, inicialmente se me han puesto los pelos de punta, para a continuación agarrarme a la esperanza de que sea una broma –de bastante mal gusto, por cierto– del amigo portugués, viniendo como viene fechada la noticia en el día de los Santos Inocentes. No es posible que nos caiga esta cruz, que tampoco hemos hecho tanto y tan malo para merecerla. ¿Se imaginan a CR7 con cuarenta años? Terminaría siendo como una especie de Robocop en estado catatónico. La flexibilidad del portugués actualmente está bajo cero; pues imagínense dentro de seis años lo que puede ser la rigidez de ese cuerpo serrano.

Lo mejor que le podría ocurrir al Madrid al respecto es que este chico fuera un poco menos feliz en el club blanco, o mejor, que fuera un completo desgraciado, a ver si se anima a largarse lo antes posible, con sus goles y todo. Para mi gusto, la presencia de CR7 hace un par de años que dejó de compensar teniendo en cuenta lo que da de bueno y lo que da de malo. Sin duda su aportación goleadora ha sido notable, aunque en este aspecto puramente deportivo hay que añadir que el número de títulos no es precisamente como para echar cohetes. Hay quienes dicen que lo poco ganado habría sido nada sin su concurso. Es difícil saberlo, y desde luego no voy a cometer la injusticia de poner en sus espaldas la escasez de títulos, puesto que es obvio que las razones de esa escasez son varias, siendo la primera de ellas el estilo de dirección que Florentino Pérez imprime de manera impenitente.

Pero es que este chico no compensa porque, frente a esas aportaciones en goles más que en juego, CR7 ha supuesto la imposición de un estilo individualista que se ha ido extendiendo hasta alcanzar a todos los jugadores. Uno de los defectos principales del Madrid como equipo es ese carácter individualista, donde cada cual hace  la guerra por su parte y donde los intereses que priman son los propios de cada cual, tanto en el campo como fuera de él. Adquirido este carácter, a cada manifestación del mismo la respuesta desde arriba o desde el banquillo ha sido el consentimiento, alimentando de esta forma a un monstruo de individualidades que a día de hoy saben que pueden manifestarse sin miedo a ser contestados, como ilustra, sin ir más lejos, la última intervención del “capitán” Ramos cuando contestaba a una pregunta sobre la idoneidad de Benítez como entrenador –la que Florentino había apuntado anteriormente– diciendo que si el presidente lo decía, pues tendría razón, porque él era el rey y los jugadores los peones, en un alarde de frío distanciamiento entre lo impertinente y lo detestable. 

Tener a los buques insignia del equipo pensando en ellos mismos 24 horas al día es nefasto, sobre todo porque, queriéndolo o no, se erigen en referente para todos los demás, que enseguida se animan para subirse a la misma fiesta del yo, mi, mío, que ya se sabe que es mucho más fácil vivir pensando en uno mismo que en sacrificarse por el interés del grupo. Que se lo cuenten, si no, a Capello, que acaba de contarnos unas anécdotas del otro Ronaldo –el conocido como el gordo y que yo llamo el bueno… en términos de talento, que desde luego no de profesionalidad–. Según el entrenador italiano, Ronaldo se presentó en Madrid al comenzar la temporada con 96 kilos y el italiano le pidió que redujera entre 6 y 8 kilos su garbosa cintura, con resultado nulo. Añade Capello que Ronaldo era un líder negativo, que es de lo que estábamos hablando. Es decir, que además de correr menos por gordo, suponía un perjuicio nefasto por ser referente. Obviamente, Cristiano no tiene problemas de gorduras, pero sí desde luego los tiene de peso y envergadura, como ha quedado indicado anteriormente. La diferencia de entonces a ahora es que Capello, que siempre llevó los pantalones en su sitio y el cinturón bien ajustado, terminó sentando al gordo en la grada; por el contario, Cristiano, hoy, campa por sus respetos mirándose el ombligo. Y este es, precisamente, el problema: a día de hoy, carecemos de mando que no sea el de las vedettes. Cuestión de estilo.

COMENTARIOS [0]
[ Pailán ] ha dicho:
29-12-2015

 

Otro super-montaje fotográfico para lo que amenaza con ser un culebrón (otro más) en la segunda parte de la temporada. Comparar a Ronaldo "el gordo" con "el otro Ronaldo" o a Capello con Benítez es como compararme a mí con Rocco Siffredi. Bromitas, las justas, que Rocco ya no está para muchos trotes. Pase como inocentada, pero soñar es gratis e igual el Mendes está poniéndolo en el mercado a buen precio...

[ pezuco ] ha dicho:
29-12-2015

 

El agente Mendes es un hombre de negocios, y hará o deshará en función de sus intereses económicos, lo que los yanquis dicen: "Business is business".

Y me temo que Flojoytimo funciona con los mismos principios, que bastante tiene con mantenerse en su poltrona ahora que pintan bastos y los pañuelos con música silbada apuntan hacia el palco.

El Flojoytimo style ha llegado a tal nivel que cualquier bufonada que se les ocurra a las mentes canallescas en el día de los santos inocentes tiene posibilidades de ser cierta y el tumor es de tal magnitud que son las vedettes quienes tienen la sartén por el mango y cortan el bacalao, los amos del vestuario.

Aquí seguiremos pidiendo la dimisión del S.S. y sobre todo la posibilidad de celebrar unas elecciones verdaderamente democráticas. Lo demás es ruido.

 

[ wh ] ha dicho:
29-12-2015

Espero que lo que esté haciendo Mendes, si no es una broma de 28 de diciembre, sea intentar revalorizar a su cliente para vendérselo a buen precio al PSG. Suponer un Ronaldo jugando por decreto cada partido en el año 2022, sería admitir que estaríamos todavía en pleno florentinato y llevaríamos unos cuantos años más en blanco. 

Creo que esta noche no podré dormir bien,  y habrá que culpar a Mendes, vía blogger bg_rules.