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ESPAÑA PADECE

Hay tantos síntomas de que España padece intensamente una descomposición galopante, que la lista de sus males, en caso de pretender hacerla, se haría inabarcable. Dado que este medio no es solamente deportivo - y de ahí lo de "Más que Madridista"-  y ello les pudiera inducir al error, me apresuro a aclararlo: no se vayan a creer que me refiero a la actualmente conocida como "La Roja", en término repelentemente viscoso y que tanto detritus esconde por debajo y que por propios méritos podría engrosar esa lista de males interminables a la que se ha hecho referencia anteriormente. No. A lo que me refiero es a nuestra querida patria o, más bien, a lo que va quedando de ella. Cada repaso de las noticias del día ofrece nuevos ejemplos para alargar el rosario de calamidades. Concretamente, han sido dos asuntos los que me han llamado la atención especialmente, los cuales de tan disparatados se hacen peligrosamente susceptibles de ser convertidos en mensajes de chascarrillo tontaina de turno al que no hay prestar mucha atención –ya saben, ocurrencias de la abuela–, quedando su maligno fondo corrosivo enmascarado por esa reducción al absurdo a la que son sometidos. Los protagonistas, la alcaldesa de Madrid, no sé qué Carmena, y el Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. 

Dice la inefable alcaldesa de la capital, con ese estilo de discurso tan a la siniestra,  tan de los suyos, que se hace necesaria la creación de un instituto para la paz. Y leyendo la noticia por aquí y por allá, uno ni de lejos llega a alcanzar a comprender el verdadero cariz de esas declaraciones, al presentarse las mismas de forma inconexa  y resumida, y entreveradas de un tono más o menos burlón a causa de la indiscutible ridiculez de la ocurrencia. Por esto nos interesa reproducir exactamente la parrafada en su totalidad porque, siendo una manifestación plena de vacuidad buenista en estado de máxima expresión en su superficialidad, la misma esconde lo verdaderamente terrorífico de su negro fondo: los malos no son malos sino en la medida en que son producto del fracaso de los buenos. Dice esta señora: 

“Yo quisiera que en este momento pensáramos en esa última razón, en esa última causa que es capaz de ocasionar ese terror que es una violencia extrema que es un acto terrorista. Hay que pensar que hay un ser humano, un ser humano como nosotros, que en un momento concreto, con desprecio absoluto de su vida, pone en peligro la de los demás. Hay esa persona que en un momento concreto decide hacer ese acto reprochable. Creo que tenemos que llegar a ese corazón y a esa mente para hacer imposible que ese acto, ese momento en el que una persona decide apretar el dispositivo de la bomba, o utilizar una arma contra alguien, que decide quitar la vida al alguien, no tenga capacidad de hacerlo porque hayamos introducido en ese ser humano ese antídoto, que es indiscutible: la empatía. La empatía humana es esa especie de cera, esa especie de maravilloso pegamín que hace que cada uno de nosotros veamos en el otro a nosotros mismos y que es la última medida que puede impedir el que alguien haga algo tan execrable como es privar la vida de otro. ¿Y cómo haremos eso?”

Nos lo estábamos temiendo: con ese instituto para la paz. Lo cual es lo de menos, es decir, como si se le ocurre montar chiringuitos en la Plaza Mayor y vender escobas de palorrosa manufacturadas en Yakarta, por decir algo más o menos exótico. Porque lo que sabemos es que un instituto de esos sólo sirve para que cuatro aprovechados saquen su correspondiente tajada por desempeñar papeles para la nada que, eso sí, les alimentan sus vanidades y les engordan sus bolsillos. Lo que sí es verdaderamente transcendente es saber que esa filosofía destructiva que rezuma el anterior discurso  está instalada de manera permanente y naturalizada en donde se gestan los perfiles de comportamiento ético de las sociedades, que es en la escuela. 

Lo que se deriva de ese espeluznante discurso disfrazado de paz y amor es la monstruosidad de suponer que la maldad no existe sino como fracaso de la sociedad. Y mucho se cuida la protagonista de manipular su encorvado discurso para deslizar la idea de que es el terror en sí mismo lo que es verdaderamente terrible, y no tanto quien lo ocasiona, ese detritus social que esta señora considera, además de un ser humano como nosotros –y aquí es el “como” lo relevante–, una víctima de sus circunstancias que, oh terrible tragedia, en un momento determinado se desvía de su camino –y he aquí el carácter coyuntural y transitorio del criminal, que, en cuanto a sus propias responsabilidades, queda alejado de sus propios actos en tanto en cuanto los mismos no son parte intrínseca de su personalidad con carácter permanente–. Es decir, el terrorista asesino lo es sólo puntualmente en el momento en que perpetra el crimen, siendo en todo lo demás equiparable a cualquiera de nosotros. Y, naturalmente, su capacidad maligna no es en realidad suya, sino que lo es como consecuencia de no tener un instituto que idee estrategias para llegarle al corazón de forma que el individuo, que en realidad es una víctima más de sus propios actos y una buena persona en potencia, reciba la dosis de empatía que eliminará sus destructivas tendencias. 

No habiendo, pues, malos por sí mismos, son los buenos los responsables de la maldad por su incapacidad para convencer a los malos para reconducir su camino. Y esos malos se convierten en los que más atención y más recursos consumen, porque nosotros somos muy solidarios y ellos los más necesitados. Lo cual termina redundando en un modelo donde la responsabilidad por los propios actos desaparece porque pertenece siempre a los demás por su inoperancia para convencer y a la sociedad en general, así, en términos abstractos. Todo muy del modelo  que se sitúa dentro del espectro que va de lo socialdemócrata hasta lo comunista, que son ambos hijos de los mismos padres, donde la libertad produce urticaria y la responsabilidad individual no existe. Pero, tranquilos, que ahora tenemos a Carmena pensado en hacer institutos para la paz y ya nos podemos ir quedando más tranquilos.

Por su parte, el ¿presidente? Rajoy nos ha regalado en los últimos días su penosa comparecencia para explicarnos que va a aplicar la ley con el asunto del separatismo. Básicamente, el runrún de siempre, que consiste en repetir el mismo pelmazo mantra para no hacer nada mientras se contempla la destrucción de España a cámara lenta, tan lenta como la velocidad de procesamiento de los cerebros dirigentes.  Pero no es la inanidad del tono y el fondo de su discurso fofo, sino el arranque del mismo, lo que a uno le pone los pelos de punta. Porque este presidente, que la historia, en la medida en que no sea manipulada, terminará poniendo en su justo lugar –más o menos allá donde las alcantarillas–,  arrancó su discurso de la siguiente manera: “Dos grupos parlamentarios, que juntos no obtuvieron la mayoría de los votos en las última elecciones al parlamente de Cataluña, han presentado una propuesta de resolución contraria a la Constitución…”, momento en el cual deja de importar lo que diga a continuación porque, obviamente, de esa afirmación se infiere que, de haber tenido la mayoría, lo que viene detrás sería distinto, con lo cual está legitimando el acto secesionista al reducir esa legitimidad a la representatividad derivada del número de votos de quienes lo llevan a cabo.

La torpeza conceptual de ese arranque es de tal magnitud que resulta imposible que quien la perpetra lo haga inconscientemente. Es decir, que este registrador no es posible que sea tan tonto como para no entender que su discurso alimenta al que a continuación presenta como el enemigo. O quizás resulte que, efectivamente, este señor sea completamente lerdo, sobre todo si atendemos ahora a su última ocurrencia, que es llamar a consultas a un totalitario como el desaliñado de Podemos, lo que supone a su vez otro gesto de legitimación, en esta ocasión la de un partido político que  es antidemocrático y que tiene como objetivo destruir el sistema. 

Soy de los que opino que estos comunistas no van a llegar a ninguna parte, pero, de equivocarme, tendremos que agradecer entre otros a este presidente nefasto el impulso de su legitimación para recorrer ese hipotético trayecto hasta implantar su dictadura bolivariana que tanto admiran. Que Pablo Iglesias, el mismo cuyos discursos totalitarios anti-sistema se pueden leer en YouTube, sea recibido en la Moncloa por el Presidente del Gobierno es un inequívoco síntoma de que el país está en plena descomposición política.  Pues nada, nada: sigan, sigan legitimándoles a todos con su voto, que aún no han rematado del todo su monumental obra de destrucción de España, aunque muy  lejos parece que no andan...

COMENTARIOS [0]
[ Pailán ] ha dicho:
30-10-2015

 

Hay una cita atribuida a Bismarck que dice algo así como que España es el país más fuerte y sólido del mundo, porque los españoles llevan 500 años intentando destruirla y el país sigue en pie. Creo que esto es algo con lo que el español informado debe convivir, nos guste o no nos guste.

Hemos estado arriba y abajo, mejor y peor, pero lo que está clarinete es que ahora estamos mal, muy mal. No deja de ser paradójico que con toda la artillería progre, roja o revolucionaria del todo machacando mañana, tarde y noche, por tierra, mar y aire, la gente siga sin votarles.

Sin embargo, más allá de rojos o azules, de institutos de la paz (¿hay guerra ahora?) o pamplinas populistas, lo que me preocupa, entristece y alarma es la situación en Cataluña y la inadmisible falta de lealtad de todo el rojerío. Hasta el mismo Rivera parece ablandarse. Ojito, que España no se romperá formalmente, pero por dentro tiene ya más cicatrices que un torero.

[ Marcus48 ] ha dicho:
30-10-2015

Lo de la "juez cebolleta", como no tiene un pase, mejor ni lo comento. Ello sólo, por sí mismo, justifica su procedencia.

De lo demás, sólo diré que "hoy más que nunca, el voto en conciencia se hace tan necesario, como imprescindible". Necesario, porque va siendo hora que tomemos conciencia de lo que se nos viene encima; y sólo en paz con nuestra propia conciencia seremos capaces, y tendremos el convencimiento de que es posble, poner freno a "lo que  se viene encima". Imprescindible, porque sólo así podremos convencer a otros para que, al menos, se replanten sus opciones,

[ chinchin ] ha dicho:
30-10-2015

Bueno, llegué tarde para comentar la entrada anterior. Vi esa peli hace unos años e igual me pareció una Casablanca 2. Los diálogos seducen, como los de Casablanca.

Y lo de hoy. No conocía esas declaraciones de la Carmela, que todavía más inaceptables en cuanto que provienen de una jueza. Lo de siempre en el rojerío: cuando ellos fusilan al amanecer, hacen justicia, cuando son otros, asesinan.

Todo esto viene seguramente por el chaval ese que quería dinamitar una manifestación y que creo que sigue en prisión. 

Y de Rajoy no puedo decir otra cosa que ya me tiene harto. Dudo entre votar a Ciudadanos o quedarme en casa esperando lo peor.

[ pezuco ] ha dicho:
30-10-2015

 

Pues sí, España padece y más que va a padecer.

Pienso que la última ocurrencia de la alcaldesa bolchevique y cebolleta viene por seguir el manual comunista. Ese falso buenismo rancio y progre que dice algo parecido a lo que adelantó siglos antes el filósofo frances Rousseau, el hombre nace bueno por naturaleza y la sociedad lo pervierte en un ser malo. Hay o había vídeosen You Tube donde ese engendro de exjueza decía en la tertulia del coleta morada algo parecido a que el 95% de los presos en España deberían estar libres...el capitalismo, la derecha, una sociedad injusta son los culpables de que esos "angelitos" presos hayan robado,  violado o matado. Con el agravante del sectarismo más visceral, el ejemplo más reciente es el de un anarquista llamado Alfon, condenado a 5 años de prisión por llevar un artefacto explosivo-incendiario a una manifestación, es el nuevo héroe del progresismo, pero si alfon fuera un ultraderechista... a lincharle en la Plaza Mayor.

Y sobre el otro asunto del artículo, las ocurrencias de Rajao, creo que con buena intención intenta traerlo a la Moncloa para retratarlo ante el desafó secesionista, pero el presidente blandengue y pusilánime no entiende ni valora la capacidad de coleta morada para terjiversar y mentir lo que allíse hable. Dará aire al comunista, justo ahora que había enseñado la patita y la gente empezaba a conocer sus pérfidas intenciones.

 

P.D No sé si España es different, pero sí sé que las cosas aquí pintan muy mal y lo peor es que no se ve a nadie capaz de arreglarlas. Rivera es un progre con piel de cordero, a mi no me engaña.

 

[ wh ] ha dicho:
30-10-2015

No ha la menor dudas que la situación está muy difícil, es muy compleja, y creo que gran parte de los avances secesionistas vienen derivados de los dos grandes defectos de los dos últimos presidentes: de Zapatero, la estupidez,  terrible incapacidad intelectual de la que dio muestras durante todo su mandato; de Rajoy, la cobardía, la inacción predecible ante cada desafío que necesite de respuestas firmes y contundentes. 

Y lo peor de todo está por llegar -aunque una muestra clara está llegando desde las administraciones donde el PSOE ha regalado el poder a los grupos antisistemas podemitas o similares-, las elecciones del 20D pueden desembocar en una España ingobernable de la que sacarán partido, una vez más, los grupos que quieren reventar el sistema actual para implantar una dictadura a la cubana o a la venezolana.

Cuesta trabajo entender cómo una gran mayoría -justamente hastiada, sobre todo, por la corrupción que no parece tener fin- puede elegir el falso remedio del suicidio, un harakiri sin katana y diferido en el tiempo. 

Ya no quedan opciones de voto, pues no me fìo en absoluto de Rivera y VOX, prácticamente, no existe.