[ LUCES DE CHAMARTÍN ]

Blogs de MqM

EL CAZARRECOMPENSAS, Y II

Como les amenazaba la semana pasada, hoy hablaremos de lo que Rivera y Ciudadanos han aportado y pueden aportar a nuestra vida política y a la nación en general. 

Su primer y más sobresaliente valor se me antoja la valentía. Llevamos más de un año, desde las elecciones municipales y regionales, viendo cómo Ciudadanos pacta a diestra y siniestra con tirios y troyanos –si es que alguien en su sano juicio es capaz de imaginarse a Mariano como Aquiles–, y hemos catalogado a Ciudadanos como un partido-veleta y/o color ala de mosca, que se vende al mejor postor, y siempre está al sol que más calienta, pero sus orígenes catalanes fueron muy otros. En Cataluña el sol mediático, público, político, educativo y social que más calienta es el cuatribarrado con estrella cubana, no precisamente el español, y Ciudadanos se atrevió a rebelarse públicamente contra el discurso único secesionista sin un duro y sin un periodista afín, cuando los poderosísimos y subvencionadísimos PSOE y PP hacía ya años que habían interiorizado las patrañas nacionalistas y agachaban dócilmente la cerviz, avergonzados no ya de defender a España, sino hasta de pronunciar su nombre.

Algunos dicen que es pura mercadotecnia, que Ciudadanos no hizo más que identificar un “mercado” dejado huérfano por la deriva nacionalista del PSOE y el PP, y que no hay verdadero patriotismo español detrás. Aun si lo queremos ver en términos crematísticos, el “mercado” estaba dominado por el “producto” nacionalista, y todas las “empresas” que habían intentado vender otro tipo de “producto” habían desistido de ello, para pasar a ofrecer imitaciones de top manta, o top Montilla, del “producto” que se creía preferido por el “consumidor”. Ciudadanos se atrevió a discutir ese supuesto Dogma de Fe y se lanzó a explorar otras posibilidades, a pronunciar un muy otro discurso y a persuadir a otro tipo de votantes. Claro, ahora García Albiol también le canta las verdades a la camada secesionista en el parlamento regional, pero el camino lo abrió Albert Rivera, que hasta no hace mucho tiempo el PPC estaba en manos de Piqué y su catalanismo dizque “moderado”, al orden de un 0.01% más moderado que el de Mas, aproximadamente.

Sea la valentía de Agustina de Aragón o sea la de Bill Gates, que vendió todo lo que tenía para montar Microsoft, sigue siendo valentía, y con eso me quedo. En esta España de políticos insulsos de línea de montaje, en la que los discursos de Mariano y Pedrito son completamente intercambiables, y en la que intrascendencias vestidas de GAP o Zara, que ni vestirse con personalidad saben, ocupan todos los puestos principales en todos los partidos, no me parece que la originalidad y el arrojo sean virtudes baladís, o baladíes, qué preciosa eres, Lengua de Cervantes.

Más allá de Cataluña, y más allá del propio éxito a largo plazo de Ciudadanos, Albert Rivera, Inés Arrimadas, Juan Carlos Girauta y demás nos dejan un legado mucho más importante y mucho más duradero que la formación, o no, de un gobierno no chavista en esta o aquella región. Los secesionistas varios, con el inestimable y entusiasta apoyo del PSOE, llevan cuarenta años pintándonos el patriotismo español como patrimonio exclusivo o bien de poligoneros andaluces semi-analfabetos o bien de vejetes nostálgicos de Franco, y el PP, partido al fin y al cabo fundado por un ministro de Franco, no está capacitado de origen para enterrar esa percepción, aunque lo hubiera intentado, que tampoco ha sido el caso casi nunca. Estos muchachos son jóvenes, son modernos, muchos son guapos, ninguno es rico ni nieto de un general de Franco, como la mitad de los cachorros de Nuevas Generaciones, pero ¡oh maravilla!, ¡se pronuncian orgullosos de ser españoles! Vale, el marido de la Arrimadas es un gerifalte pujoliano, es todo mentira, y demás. El caso es que pronunciarse orgullosa y públicamente español vuelve a vender en parte gracias a ella, y eso es más de lo que podemos aportar ninguno de lo que aquí podemos dedicarnos a dudar, desde la comodidad y anonimidad de nuestros teclados, de sus motivos últimos. 

En términos menos ideológicos y más concretos, ¿qué propone Ciudadanos? No voy a diseccionar su programa punto por punto, porque ni estoy capacitado ni ustedes me lo aguantarían, pero me gustaría centrarme en dos propuestas. De momento son sólo eso, propuestas, ya que Ciudadanos no gobierna en ningún sitio, pero, dada la insistencia con que las repiten y la publicidad que les dan, voy a asumir que al menos estas tres no se quedarían en parole, parole, que cantaba Mina Mazzini, si tocasen poltrona. 

La primera es la reforma de los altos tribunales y el Consejo General del Poder Judicial. Desde que el jacobino Alfonso Guerra enterrara a Montesquieu y resucitase a otro Alfonso, VI de Castilla, y su “allá van leyes, do quieren reyes”, en España es imposible procesar a nadie medianamente importante por corrupción o prevaricación, y así nos luce el pelo. Otra vez, me anticipo a las críticas y a los escepticismos, “Claro, Rivera sólo quiere reformar el CJPJ porque él no lo controla”. Pues igual, no les digo que no, pero ¿y qué? De una manera u otra, los partidos dejarían de controlar, o no tanto, a los altos jueces, que es lo que necesitamos. Entre la extraordinaria popularidad de Felipe durante los primeros 80 y el desconocimiento general de aquellos españoles recién salidos del “usted haga como yo y no se meta en política” del Invicto acerca de los mecanismos e instituciones democráticas, el entierro de Montesquieu pasó desapercibido en su momento, pero si ahora Ciudadanos consigue obligar al PP a despolitizar la justicia, no creo que a PSOE o PP les saliera tan gratis una hipotética vuelta a las andadas más adelante, cuando ya no necesitasen de Ciudadanos para gobernar.

La segunda es la reforma electoral, que pretende mitigar el efecto de la Ley D´Hont y dejar de premiar tanto las mayorías provinciales. Alguno dirá que es mejor tener mayorías parlamentarias estables que gobiernos de coalición, pero eso suena mejor en teoría que en la práctica. ¿Qué hizo el PSOE con sus últimas dos cuasi-mayorías? Llenar España de zanjas para encontrar esos millones de personas que dicen que fusiló Franco, pero que siguen sin encontrar, y cruzarse de brazos a esperar que la crisis se pasase solita. ¿Y el PP? ¿Qué ha hecho el PP con 186 diputados y 13 gobiernos regionales durante cuatro años? Aprobar una tímida reforma laboral que podría haber suscrito cualquier partido socialdemócrata europeo, hacer dimitir a Gallardón cuando intentó derogar parte de la Ley del Aborto y negarse a hacer absolutamente nada que no contase con el beneplácito del PSOE, porque es bien sabido que los españoles, cuando le damos 186 diputados al PP y 110 al PSOE, es porque queremos que gobierne el PSOE. En lo que a mí respecta, las mayorías, p´al gato, y no para cualquier gato, que mi Lola tiene bastante mejor gusto que todo eso.

La mejor consecuencia de la reforma electoral propuesta por Ciudadanos sería la sustancial pérdida de representación que sufrirían los partidos regionales. Es de todo punto inadmisible que Coalición Canaria o el PNV, por ejemplo, con un puñado de votos, tengan grupos parlamentarios propios, y haya que aguantar la prolija y constante exposición de su cerrazón pueblerina en un parlamento que debería estar dedicado exclusivamente a los problemas de todos los españoles. Por supuesto, lo que realmente persigue Ciudadanos, como antes UPyD, es el interés propio, es que partidos de implantación nacional pero no mayoritarios no se vean infrarrepresentados en las Cortes, pero qué quieren que les diga, si la reforma electoral propuesta echa de Madrid a luminarias del calibre de Tardá o Rufián, con eso yo me doy por pagado, y que le den 80 diputados a Ciudadanos si quieren.

Auto-administrémonos una brutal, pero retórica, sobredosis de alucinógenos e imaginémonos, siquiera por un momento, un PSOE con sentido de estado y que deje gobernar al PP y Ciudadanos en minoría sin recurrir a sus queridas maneras pseudorrevolucionarias. Todo parece indicar que el precio que tendrá que pagar Mariano incluirá seguramente la reforma de la justicia y posiblemente también una descafeinada y tímida reforma electoral. Pues bien:

Puesta en escena, de forma brillante, de un patriotismo español moderno y de futuro, sin hipotecas con nuestro pasado; nuevo impulso y rearmamento ideológico del españolismo en Cataluña; restauración, aunque solo sea parcial, de la independencia de la justicia; reducción de la representación parlamentaria de los partidos antiespañoles. ¿No está tan mal para un “vendido”, “oportunista”, y no sé cuántas cosas más, no les parece?

Gato blanco o gato negro, lo importante es que cace ratones. A mí personalmente me da igual que Albert Rivera se crea las cosas que dice o no; con que nos las haga creer a nosotros me doy más que por satisfecho. Muchos de ustedes creerán que un euro donado a los negritos de África por una humilde señora que se lo tiene que quitar de comer alimenta más a los susodichos negritos que el millón que donan Brad Pitt y Angelina Jolie para salir en la tele, pero yo no. Yo le dejo los juicios morales a Dios, que sabe más que yo de esto, y me centro en los resultados concretos. Yo pienso que a los negritos les da exactamente igual de dónde viene y por qué ha sido donada su vacuna o su cuenco de arroz, y que lo que en verdad les interesa es que siga llegando, y a cuantos más, mejor.

Lo dicho, Damas y Caballeros. No estamos dando la mano de nuestra hija, ni canonizando un nuevo santo, ni decidiendo quien va a ser nuestro mejor amigo, si es que eso se puede decidir. Estamos votando ideas, estilos, propuestas y gestiones, nada más. Dejemos de buscar el Mesías en quien confiar ciegamente para que nos guíe a la Tierra Subvencionada, digoooo, Prometida, y hagamos una selección de personal para la empresa de la cual somos accionistas.

COMENTARIOS [0]
[ bg_rules ] ha dicho:
14-09-2016

Sobre lo que es la valentía habría mucho que discutir. Siendo un concepto subjetivo, se presta a ello. La valentía -y esta parte no es discutible- sólo se manifiesta cuando la acción conlleva un riesgo, que se supera. Lo que habría que definir es qué categoría de riesgo es el que afecta a la valentía, puesto que dormir desnudo y con la ventana de par en par en invierno conlleva un riesgo, que es el de cogerse una pulmonía,  y, sin embargo, llevar la "hazaña" a efecto no conlleva valentía alguna, sino más bien soberana estupidez.

Según lo veo yo, que un liberal diga que lo es y actúe como tal no es gesto de valentía, por ejemplo, sino más bien de coherencia. Lo que hace que lo parezca es la impresentable claudicación de tanto liberal socialdemocratizado, que es en lo que consiste el PP actual. Por lo tanto, que Esperanza Aguirre ejerza de lo que es a mí no me causa ninguna admiración. Tanta descomposición que nos rodea hace que una ráfaga de aire normalizado parezca Channel N.5, y no es el caso.

De la misma manera, que Rivera se declare españolista en cataluña no conlleva ningún acto de valentía, en tanto en cuanto no hacerlo le haría irrelevante, para empezar. Sí constituye un acto de valentía predicar ciertos discursos y defender ciertas posiciones en regímenes comunistas, por ejemplo. Pero defender que Cataluña es España y hablar español en el parlamento catalán es tan arriesgado como tirarse por un tobogán. En este aspecto, Rivera no me merece ni mayor ni menor respeto. Lo que me merece mucho asco es que quienes deberían estar en su posición hayan claudicado de ella, y no caeremos en el error de atribuir a alguien lo que no le corresponde por simplemente no ser un mezquino. Las opciones, por lo tanto, no son dos, sino tres: se puede ser valiente (si hay riesgo), se puede ser lo que le corresponde a uno (si hay decencia) y se puede ser un impresentable (si se ha claudicado por el motivo que sea). En Cataluña sólo caben los dos últimos casos, de momento. 

De la cuestión ideológica de C''s, habrá que comentar en otro momento, que esto se alarga.

[ Pailán ] ha dicho:
13-09-2016

 

Ya sabéis que no me gusta hablar de política, pero ocurre que las sabanucas (© Pezuco) de ALMP están tan bien tiradas y traídas que da pena no echar mi cuarto a espadas, a lo que hay que añadir la genial ilustración que acompaña el texto. En resumen, como también sabéis que soy adicto a la saga de "La guerra de las galaxias", me temo que esta vez no me puedo escaquear.

El voto a Rivera procede, en gran medida, del desencanto pepero. Eso lo sabe hasta el tío que asó la manteca y Riverita también, por eso mantiene ese afán por aparentar fricción con el PP y mano en el lomo con el PSOE. La comparación entre los apoyos que se prestan en Madrid y Andalucía a los respectivos gobiernos regionales no resiste la prueba del algodón. Pero, a pesar de ello, no está mal que riverita le quite votos al PP, para que sus cargos intermedios (los del PP) sepan lo que es tener el miedo en el cuerpo... o incluso trabajar para ganarse las habichuelas. Es triste, pero sólo este empuje y la protesta de las clases medias es la que hace que el PP pueda cambiar algo.

El ropaje de que se quiera revestir el partido naranja es, a mi juicio, secundario, porque sus votantes proceden del mismo caladero. Prueba de ello es que los pactos con el PSOE del invierno le hicieron perder muchos votos en junio, votos que volvieron al PP o fueron a la abstención. Las apreciaciones de la sabanuca de ALMP son acertadas, pero se me antojan un esfuerzo baldío, por cuanto Riverita y su partido vivirán lo que viva la interinidad rajoyesca, no nos engañemos.

Sigan, sigan

[ chinchin ] ha dicho:
13-09-2016

Aunque comparto en gran medida las opiniones de nicadams y wh creo también que Rivera está siendo de lo menos malo del panorama político. 

Pienso casi como Felipe González ( y no hubiera podido creer nunca que eso pudiese ocurrir), aunque en mi caso exceptuando a Rivera: en las más que probables terceras elecciones no debían presentarse como cabezas de lista Mariano, Sánchez y el Coletas.

[ wh ] ha dicho:
13-09-2016

Esta vez discrepo aún más de los planteamientos pro-riveristas de mi admirado ALMP porque atribuir solamente a Rivera los méritos del valiente enfrentamiento a la deriva secesionista catalana es injusto. Lo interesante es preguntarse por qué muchos de aquellos que lideraron inicialmente el partido Ciudadanos ya no están.

Lo otro es llamar “valentía” a lo que son operaciones políticas –totalmente legales y válidas, por supuesto- de supervivencia política luego de asimilar la terrible experiencia del partido que les marcó el camino por la izquierda: la difunta UPyD.  Valentía es mojarse y gobernar con aquellos a los dieron el poder en Andalucía o en Madrid. Valentía es decir que entrarán en ese supuesto gobierno de Rajoy para el que piden la abstención de Sánchez…pero no lo hacen porque saben que el poder, en un partido no consolidado les puede producir desgaste por la izquierda, por la derecha o por ambos lados a la vez. Desde fuera es muy sencillo proponer soluciones y medidas, lo jodido es aplicarlas y llevarlas a buen término y, en Ciudadanos, no hay muchos –o, al menos, yo no los conozco- con un curriculum de peso como administradores. 

Las propuestas de eliminar la Ley D´Hont  y el deseo de reformar la Justicia no es, en mi opinión, patrimonio exclusivo de Ciudadanos, lo firmarían, creo, la mayoría de los votantes del PP y del PSOE (los de Podemos, ya lo sabemos, también quieren reformar la justicia pero en modo castro-chavista). El problema con este gato - para seguir con el símil de ALMP- , que a veces parece blanco y otras parece negro, es que no parece que quiera cazar ratones sino que prefiere que otros gatos los cacen con su – para ellos- decisivo apoyo. No quieren adquirir la licencia de caza, se limitan a otorgarla a otros para ganar tiempo en afilar y hacer crecer sus garras. 

Resumen: no compro la "riverina" como supuesto remedio para los reales males de España.

[ NickAdams ] ha dicho:
13-09-2016

Voy a ser breve, y espero que se me entienda: cada día más fan de ALMP; cada día me gusta menos Riverita.