[ LUCES DE CHAMARTÍN ]

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EL CAZARRECOMPENSAS, I

 

Llevamos nueve meses escuchando a unos y a otros diseccionar –o de-construir, que es como parece que se dice ahora, cual si fuera una tortilla de patatas– el alma y el ser de Albert Rivera, uno de los machos beta de la actual, que ya veremos a ver cuánto nos dura, Carrera de San Jerónimo. No es que no me sepa el alfabeto griego, es que machos alfa parlamentarios yo no he visto desde Felipe y Fraga.

Podría ser verdad que no tiene principios y que Ciudadanos es simplemente una operación de mercadotecnia, como dicen desde la derecha, o lo que se dejaba llamar “derecha” antes de que enterraran esos mismos principios que ahora dicen echar en falta en Ciudadanos. También podría ser verdad que Rivera fuera una creación artificial del IBEX 35, como se asegura, sin pruebas pero con vehemencia y repetición constante, como predicaba Lenin, desde la izquierda. Tanto una como otra posibilidad me traen absolutamente sin cuidado. 

Incluso circula por internet una intencionadamente desenfocada foto de un muchacho que se parece remotamente a Rivera vestido de ultra y con el brazo extendido en el saludo romano. Vamos a dar pábulo al asunto por un momento y vamos a tragar también con la rueda de molino según la cual una caterva de comunistas de puño en alto está habilitada moralmente para repudiar el saludo fascista por “antidemocrático”: sigue dándome igual que Albert Rivera fuera Ultrasur o Brigada Blanquiazul de adolescente. Ahora, si hubiera sido Boixo, le iba a votar su gato, que bueno es lo bueno, pero dejemos eso, que estamos hablando de política.

No estoy manteniendo que Albert Rivera sea un cínico, un pelele de los bancos ni un ultraderechista camuflado, ni tampoco lo contrario, porque no es amigo mío, y si lo fuera tampoco vendría aquí a contarles sus trapos sucios, que esto es un blog serio, oigan, no el “Sálvame DeLuxe”. Lo que les vengo a proponer es que las cualidades morales de un político son absolutamente irrelevantes, y no deberíamos perder ni un minuto en discutirlas. De lo que deberíamos estar hablando es de su eficiencia, o de las consecuencias positivas, o no, que pueden tener su mensaje, su partido y su actividad política para lo que algunos irreductibles todavía llamamos España.

Los políticos gringos llevan muchos años, y ahora lo estamos empezando a copiar en la Vieja Europa, sacando a sus familias, cuanto más numerosas, sonrientes y recatadas mejor, en los mítines, pero no entiendo por qué va a administrar mejor mi dinero un padre de familia numerosa que un crápula con nivel platino en la tarjeta de puntos del lupanar de la esquina. Tampoco me interesan sus encendidas declaraciones de altruismo y sus protestas de que se han metido en política perdiendo dinero simplemente movidos por su ardiente e imperecedero amor a la patria. Para empezar, me las creo tanto como cuando los futbolistas juran que desde chiquitines ya eran del equipo que les acaba de fichar en ese momento, pero aunque sean verdad, me dan tan igual como todos los demás aspectos de su vida privada y sus motivaciones.

Alguno me dirá que la catadura moral de los políticos es ciertamente relevante, porque si se comportan decentemente en su vida privada es de esperar que hagan lo mismo en la pública y viceversa: no me sean ilusos. Ya decía San Bernardo de Clairvaux –lo de Claraval siempre me pareció un “catetismo”– que el camino del Infierno está empedrado de buenas intenciones, y algo debía de saber el santo de buenas intenciones. Como muestra, les voy a poner un solo botón: Manuel Azaña. 

Manuel Azaña actuó siempre movido por lo que él creía que eran los mejores intereses de España, y acabó muriendo, pobre de solemnidad, en unas habitaciones alquiladas por el embajador de México, porque nunca se llevó un duro que no fuera suyo aun cuando todos a su alrededor, empezando por los ahora glorificados Negrín, Prieto o Largo Caballero, se estaban cuidando muy mucho de acolcharse el ya adivinado exilio mientras exhortaban a los pobres diablos de las trincheras a morir. Si Azaña resucitase y me pidiese dinero prestado, aquí les dejo constancia de que se lo daría sin dudarlo, pero Manuel Azaña es, en mi opinión, más culpable de la Guerra Civil, individualmente hablando, que ningún otro personaje de la tragedia, y no me voy a extender con esto porque otros han escrito mucho más y mucho mejor que yo sobre ello.

Dejando dormir a D. Manuel el que espero sea el Sueño de los Justos, no creo que nadie discuta que ser personalmente honrado y recto no es condición suficiente, que diría un matemático, para ser un estadista de éxito. Ahora bien, y siguiendo con el símil matemático, ¿es condición necesaria? En mi opinión, tampoco, y escandalícense si quieren.

La moral no existe en la esfera pública – ya hace quinientos años que Maquiavelo nos lo lleva diciendo, pero no queremos escucharle–, y menos en este Siglo XXI en el que la apariencia lo es todo y la sustancia no existe. El ejercicio mismo de la política exige, a todos los niveles, compromisos constantes que ponen en entredicho los principios de los políticos, desde el peloteo a un alcalde al que no puedes ni ver para que te metan en una lista municipal, hasta darte un abrazo como Presidente del Gobierno con un ayatola-no-me-toques-la-pirola lapidador de mujeres, pero que, qué le vamos a hacer, está podrido de petróleo. Por supuesto, la vida personal también plantea estos compromisos continuamente, pero hay una diferencia fundamental que mucha gente se niega a ver: cuando lo que está en juego es tu sueldo y tu vida, tienes todo el derecho del mundo a sentirte estupendo y negarte a hacerle la pelota a tu jefe aunque te cueste un ascenso, pero cuando tienes un cargo público y te estás jugando el dinero y el destino de otros, cuando las consecuencias de tus actos no las vas a asumir tú, sino millones, ya no tienes derecho a tomar decisiones en base a tus principios personales.

Entonces, ¿tenemos que, no ya aceptar, sino desear ser gobernados por sinvergüenzas? Damas y Caballeros, piensen un momento como ciudadanos y no como súbditos, como agentes activos del destino de España y no como sujetos pasivos. Los políticos no vienen de Saturno en un platillo volante, ni les salen las actas de diputado debajo de un tapón de Pepsi, por más que, oyendo hablar a muchos de ellos, a veces sea difícil contemplar otra posibilidad. Tampoco son reyes absolutos estilo Siglo XVIII, nacidos en el cargo sean competentes o no, te toque un Carlos III o su hijo el coleccionista de relojes y sin relevo posible más que por acto Divino. A todos los hemos puesto ahí nosotros y a todos los podemos quitar si se nos antoja. Tenemos analfabetos funcionales, vagos profesionales, terroristas, Rufianes y rufianes en el Congreso porque lo hemos querido y, más importante, sus robos y despilfarros les salen gratis porque se lo permitimos. La democracia tiene mecanismos más que suficientes para garantizar la honradez forzosa de todos sus cargos públicos, independientemente de la catadura moral de los mismos.

Lo que necesita España no es que nos caiga del cielo, por intervención Celestial, una nueva clase de políticos que tengan a bien, en su magnanimidad, ser honrados; lo que necesitamos es que más de la mitad de los españoles dejen de aspirar a que su cuñado el concejal les contrate de “asesor” para hacer Dios sabe qué. Lo que necesitamos no son políticos y jueces honrados, lo que necesitamos son jueces que apliquen la ley vigente, sea el acusado un fontanero o un Consejero de la Junta de Andalucía, y eso no se consigue poniéndole una velita a Santa Rita, patrona de los imposibles, sino votando a partidos que propongan eliminar la designación política del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo.

Si los españoles estuviéramos bien informados sobre lo que pasa en España, sobre lo que hacen los políticos y sobre el significado real de las leyes que promulgan, y si no tuviéramos ninguna tolerancia con ciertas actitudes y prácticas, no tendríamos ninguna necesidad de que nuestros alcaldes o ministros fueran buena gente o fueran honrados. El propio sistema político y judicial se encargaría de no dejarle al trincón o prevaricador en potencia otro camino que no fuera la honradez absoluta y la rectitud intachable si es que quiere conservar su poltrona y aun su libertad.

Dejémonos de buscar el yerno soñado o el amigo fiel en nuestros políticos y empecemos a exigir el tipo de profesional que nos gustaría ver al frente de la empresa para la cual trabajamos. ¿Quién quiere ver a una buena persona al frente de nuestra empresa, para que quiebre en dos años y nos vayamos a la calle? El que no lo quiera admitir que no lo admita, pero a mí me da igual si mi compañía compra papel reciclado o si reduce su impacto en la capa de ozono. Lo que yo espero de mi jefe no es que sea una buena persona, sino que les arrebate contratos a nuestros competidores por lo civil o por lo criminal, para que si alguien se tiene que ir a la calle sean los empleados de nuestros rivales y no yo.

Lo mismo debería ser en política. Deberíamos valorar, y exigir, competencia, eficiencia y trabajo duro, que de la honradez y rectitud ya se deberían encargar unos jueces no politizados, una Intervención General del Estado no corrompida y, sobre todo, unos votantes no adocenados, del mismo modo que Her Majesty´s Customs and Revenue se encargará de no dejar que mi jefe incumpla las leyes tributarias.

¿Es buena persona Albert Rivera? ¿Está en política fruto de sus convicciones o es un “trepa”? ¿Pactará con quien sea con tal de tocar poltrona? ¿Es realmente centrista o simplemente está cubriendo una necesidad del mercado, por decirlo así? No tengo ninguna de estas respuestas, señoras y señores, pero tampoco las busco ni me interesan.

Ahora que ya he perorado sobre lo que no me interesa de Albert Rivera, la semana que viene hablaremos de lo que sí me interesa y sobre lo que creo que puede aportar.

COMENTARIOS [0]
[ bg_rules ] ha dicho:
09-09-2016
Citando a Marcus48 :: No. 7 :: 09-09-2016

Amigo bg_rules Otra vez de acuerdo contigo en todo; y me alegro. Un abrazo

Jajaja, si es que tenemos la razón y además lo saben...

Un abrazo para ti, Marcus48.

[ Pailán ] ha dicho:
09-09-2016

 

Servidora no es muy dada a hablar ni comentar de política, pero, oiga, no veo tan mal que sigamos sin Gobierno ejecutivo, porque Gobierno tenemos, aunque sea en funciones. Digo esto porque parece que España crece más que la UE con esta tropa interina, lo que me lleva a pensar que el supuesto interés en que se forme gobierno es espurio y partidista, valga la redundancia. Recuérdese que en Bélgica estuvieron un año (¡un año!) sin Gobierno y no pasó nada. Oh, wait! Que aquí se estila eso de que vivan las caenas y demás masoquismos carpetovetónicos.

Por otra parte, espléndida entraduca de ALMP (otra más, y van unas cuantas), con no menos acertados comentarios de los ya clásicos bg_rules y wh. Que no pare la fiesta, fiesta no pare, etc etc...

Sigan, sigan

[ Marcus48 ] ha dicho:
09-09-2016

Amigo bg_rules Otra vez de acuerdo contigo en todo; y me alegro. Un abrazo

[ bg_rules ] ha dicho:
08-09-2016

Discrepo de la idea que nos presenta ALMP, según la cual el nivel ético personal de los políticos es irrelevante en tanto en cuanto gestionen bien la cosa. Para empezar, a la hora de decidir, en muchas ocasiones es precisamente la perspectiva ética lo más determinante, de manera que con frecuencia es preferible obtener inferiores réditos materiales a cambio de invertir en estilo y credibilidad, por ejemplo. En todo caso, lo que sí creo es que la corrupción es consustancial al hombre y al poder. Naturalmente, es posible que haya un político determinado incorruptible; lo que es imposible es que el grupo que tiene el poder no termine corrompiéndose antes o después, a menos que haya mecanismos de control para, una vez aparezca esa corrupción inevitable, la misma sea corregido por el sistema, y no por los demás poíticos. Por eso, lo que se está vendiendo ahora como reformas contra la corrupción no es más que humo coyuntural que pasará, para volver a las andadas en cuanto pase la tensión, pase el político de turno o simplemente pase la moda.   

Yo me apunto a lo que nos dice la brillante intervención de wh, que para mi gusto da en la diana. Mientras estemos en un sistema de partidos donde los poderes no están separados, la corrupción es técnicamente inevitable, se ponga Super Rivera como se ponga. Y precisamente porque esta cuestión de teoría política ya está muy estudiada y la conoce todo el mundo, uno supone que Rivera, como el resto, cuando renuncia a proponer la reforma necesaria para, en primer lugar, convertir esta oligarquía de partidos en democracia real, es porque realmente no quiere ni que deje de ser una partidocracia apestosa ni, por extensión, que la corrupción quede, no erradicada -que no es posible mientras haya humanos de por medio-, sino controlada y rectificada cada vez que se produzca, pero de manera sistemática, y no coyuntural y voluntariosa. Por esto, yo creo en Rivera lo mismo que en todos los demás: cero patatero.

[ pezuco ] ha dicho:
08-09-2016

 

Creo que Riverita, bobalicón carita, está encantado de haberse conocido, y se ha pasado 3 pueblos y 2 ciudades de listo.

Él es progre, basta leer los estatutos de su partido, pero no siendo tan cortito como para no ver que en el "progretariado" hay overbooking y que gran parte de sus votantes proceden de lo que antes era la derecha liberal, debe hacerse el centrista moderado.

A él le gustaría ser el nuevo Suárez, pero le faltan tablas, le sobra vanidad y carece de toda talla política. Es de ese tipo de personajes que cuando los descubres enamoran y cuanto más los conoces, más te decepcionan. ¿Alguien se acuerda de sus inicios políticos? Sí fueron en Barna, apareciendo desnudo en los carteles electorales para darse a conocer.

Y a estas alturas de la película, ni enseñando sus partes más sensibles evitará el batacazo. Es la nada, un bluf, un soplo de aire fresco que huele a rancio. Qué "fácil" es sacar rentas electorales enfrentándose al nazi-onalismo catalufo y qué complicado tener un proyecto político serio. 

 

P.D. "Quizás haya que ponerse a pescar lucios. O hacer el canto de la trucha". Pescar truchas, Zapezipi, eso es lo que hay que hacer, pero hasta en eso meten las zarpas los políticos y están matando ese noble arte de la pesca. Incluso los Potemitas liberticidas quieren prohibirlo...cualquier día polongo mi exilio a donde me dejen vivir en paz.

 

[ ZAPEZIPI ] ha dicho:
06-09-2016

Leído el siempre interesante artículo de ALMP, adivino una explosión del hartazgo que nos alcanza a tantos españolitos. Así que con su permiso voy a entrar con una disgresión en el otro ámbito que ocupa a este Blog al hilo de la actualidad. Puede que alguna conclusión sea común. O no.

Conocí hace años a un individuo que era bobo solemne. Se llamaba Lucio y los camareros del bar se mofaban de él llamándole muy educadamente señor Rucio al atenderlo. Cuchicheando, solía informar con risitas a quienes le acompañaban de lo tontos (sic) que eran los camareros, que en tantos años como llevaba entrando allí aún no habían aprendido a decir bien su nombre.

He recordado este hecho al escuchar reiteradamente la publicidad de un programa deportivo de radio que ha cambiado de nombre y de cadena pero que mantiene su anterior cancioncilla de sintonía cuyo texto dice cosas tales como: “Hincha tú eres el mejor escuchando el transistor” o  “Ra, ra, ra, el lobito está cantando, las ovejitas balando”.

Parece que sus oyentes están encantados con esta sintonía, y quizás no sepan que esa cancioncilla nació de un canta-autor de la élite progre de entonces, como burla desdeñosa hacia la inmensa masa de audiencia del programa pionero que alumbró todo lo que desde entonces nos atiborra. Era la época de García en Hora 25.

Pero como suele ocurrir, el objetivo último de las fobias y las reivindicaciones de los progres es “quítate tú pa ponerme yo” y pasado un tiempo el programa de García fue sustituido por el Ra, Ra, Ra, ya bajo amparo prisaico, que adoptó la cancioncilla citada como himno propio. De manera que su autor no sólo consiguió prolongar en el tiempo su burla a los oyentes-ovejitas a quienes despreciaba, sino también mofarse en su propia casa y cobrar por ello, supongo. No se puede pedir más. Bingo.

 

Y así nos encontramos  con que cada noche, una legión de oyentes son atraídos con la sintonía de marras y ellos la siguen felices y contentos aunque quizás alguno sospeche que el lobito que canta no pronuncie bien su nombre de pila. Pero escuchar luego las lecciones que tan educadamente les dictan gurús, filósofos, marqueses y similares no tiene precio. Ni nombre correcto.

Quizás haya que ponerse a pescar lucios. O hacer el canto de la trucha.

 

[ Counali6 ] ha dicho:
06-09-2016

ALMP,

Tratas muchísimos temas en el escrito, así q tengo dudas para inclinarme por uno u otro.

No obstante considero q es preferible aportar ideas propias a escudriñar las tuyas ya q sería un trabajo agotador e inane. Tu prosa y lucidez son excelsas, así q voy a lo mío.

El problema, ya muchas veces expuesto y q compartimos ambos, es el hombre. Aportamos inquietudes q van más allá de las capacidades actuales del hombre en general. La corrupción, el egoísmo, la mentira, la falsedad, forma parte del alma humana, más aún del hombre occidental, q es el q conozco. Por tanto no podemos aspirar a justicia, política, comportamientos y actos elevados a personas imponderablementes fallidas. Eso es tocar asuntos metas. El hombre debe asumir como prioridad aportar a la sociedad lo mejor q se puede tener, q es la honzadez. Pero nuestra civilización occidental se ha cimentado sobre la razón por encima de otras consideraciones. La razón es un arma, y como tal, tiene sus usos beneficiosos o maliciosos. La razón triunfó en la Ilustración y en la Revolución francesa. De aquellas siembras estamos con las actuales cosechas. 

La democracia no es el menos malo de los regímenes, ni mucho menos. Prevalece porque la  mediocridad triunfó y triunfa en todas sus formas, desde las familias, pasando por las escuelas, hasta los gobiernos. La mediocridad sobresale porque es mayoría en las pequeñas mentes de la mayoría. Si les facilitas herramientas para q se expanda, hará acopio de todas las facetas sociales: tv, prensa, política, blogs......  

Amigo mío, esto no hay quien lo arregle....

Un fuerte abrazo...!!!!

 

Viva España. Hala Madrid...!!!!

 

 

[ wh ] ha dicho:
06-09-2016

En un artículo largo y entretenido como el de ALMP, con tantos meandros en los que a uno le gustaría detenerse para discrepar o aprobar antes de llegar a la desembocadura riveriana (cuyas riberas alcanzaremos, ya lo ha anunciado, la próxima semana), prefiero quedarme con algo en lo que coincido plenamente y es una parte muy importante de la situación que estamos viviendo en España y que, me temo, puede aún empeorar: “Lo que necesita España no es que nos caiga del cielo, por intervención Celestial, una nueva clase de políticos que tengan a bien, en su magnanimidad, ser honrados; lo que necesitamos es que más de la mitad de los españoles dejen de aspirar a que su cuñado el concejal les contrate de “asesor” para hacer Dios sabe qué.” O sea que, correctamente, está trasladando a los votantes que quieren vivir del sistema por vía indirecta, por corrupción indirecta, una parte sustancial de la culpa del desastre. Curiosamente ALMP no se cuestiona el sistema, sino que, aparentemente y por omisión, da por buena esta partitocracia que es la mayor productora de la corrupción imperante y, también, de la creación de estos políticos defectuosos que padecemos.  Y el problema fundamental, en mi opinión, está ahí. Este sistema ya ha demostrado que no funciona o, al menos, que no lo hace con la eficacia que uno desearía y Ciudadanos, cuya inmensa mayoría de cabezas visibles nunca ha gestionado nada, sólo habla de parches y no de una completa regeneración del mismo. Parches –y no digo que algunos no sean buenos y necesarios para ir ganando tiempo- que han aceptado los dos partidos corruptos-corruptores. Riverita ha dicho que no se fía de Rajoy; bien.  ¿Y se fía de Sánchez entonces? ¿O no se atrevió a decirlo porque eso le hubiese resultado menos rentable electoralmente?

Yo, para dejarlo claro esta semana, tampoco me fío de Riverita, aunque ahora vaya  buscando su recompensa “votera” anunciando que va servirnos las cabezas políticas de sus rivales. 

P.D. No estaría mal tener, aun con este sistema, un cantidado con las características que apunta NickAdams: podría ser el inicio de la regeneración que pasaría por su inmolación tras la supuesta victoria en las urnas.

[ NickAdams ] ha dicho:
06-09-2016

Otra buena entrada de ALMP para levantar la polémica, y bien centrada en Albert McQueen (que no sé si será también un ídolo para la desaparecida, añoraba y pailamizada santagueda). La teoría que defiende el blogger es interesante, pero no la comparto, para mi un buen político ( o un político ideal), en las actuales democracias de occidente, tiene que cumplir,  al menos, cinco requisitos: ser honrado, parecer honrado, tener capacidad de liderazgo, ser inteligente y tener cojones. A Riverita le queda mucho por demostrar.