[ LUCES DE CHAMARTÍN ]

Blogs de MqM

CUI PRODEST

La semana pasada les amenazaba con señalar al que para mí es uno de los principales culpables de que en España hayamos elegido el populismo contra el próspero y el competente, en lugar del odio contra el inmigrante, como canalización del miedo del que hablábamos. Me refiero a la universidad pública española, ese Leviatán, y no precisamente el de Hobbes, que ha adquirido vida y objetivos propios muy divergentes de los de la sociedad a la que dice servir y del estado del cual se amamanta.

La universidad española adolece de un escandaloso sesgo ideológico comunistoide y de un sectarismo galopante, y las pruebas son tan abundantes y palmarias que me parece inútil discutirlo. Lo que sí vengo a discutir es la noción de que nuestra universidad vive para adoctrinar a los jóvenes, y que el principal daño que causa a España es la creación de votantes de izquierda.

Aleksander Yakolev, el ideólogo de Gorbachov, que hay que reconocer que los perestroikos hablaban de toma pan y moja aunque en la práctica acabaran perpetrando una de las mayores pifias de la Historia de la Humanidad, definía la burocracia soviética como el equivalente socialista a la clase capitalista occidental, es decir, un estrato explotador que había dejado atrás los ideales que alguna vez pudiera haber tenido y ahora simplemente vivía a costa del resto de la sociedad. Decía Yakolev que la perpetuación de la nomenklatura y de su bienestar acababa convirtiéndose en el fin último de su acción de gobierno, por encima de las consideraciones ideológicas o de servicio público que quizás en un principio pudieran haberla animado.

La universidad española es una de estas nomenklaturas: nuestra universidad, al igual que las burocracias tardocomunistas, tiene un sesgo ideológico marcadamente de izquierdas, pero, como anticipábamos arriba, no creo que sea su rasgo definitorio. Si Yakovlev se preguntaba qué había sido del idealismo de los bolcheviques exiliados por el Zar, también yo me pregunto dónde están los sucesores de Tierno Galván, sucesores, digo, en altura moral o en talla intelectual, que los sucesores de poltrona académica y municipal ya sé dónde están, por desgracia. Al igual que a los burócratas de Brezhnev les interesaban ya mucho más sus supermercados especiales donde se vendían Sony y Levi´s que la lucha de clases, la universidad española ha tomado la forma que ha tomado no tanto porque nuestros ínclitos catedráticos quieran producir Errejones en serie, sino porque, tan simple y tan prosaico como esto, quieren pagar sus hipotecas y colocar a sus amigos. 

¿Y cómo pagan Monedero y el resto del soviet sus mundanamente capitalistas hipotecas, y cómo colocan a sus amigos? ¿Produciendo un puñado de Ritas Maestre? No, las pagan mediante la producción de decenas de miles de licenciados, da igual que sean de izquierdas que de derechas. Las pagan gracias a la creación de unas gigantescas facultades, en cada pueblo de España, que a su vez requieren cientos de puestos de profesores para sus amiguetes y de bibliotecarios o administrativos de diverso pelaje para el resto de los coleguis de Casa del Pueblo, los que ya son menos íntimos; en fin, ya saben por dónde voy.

¿No debería haber alguien que informe a los bachilleres de que el 41% de los jóvenes españoles entre 25 y 35 años tienen estudios superiores, y que por tanto estudiar cualquier carrera, sin más, no te garantiza un trabajo? Claro que nadie se lo hace ver. ¿Quién tendría que explicárselo? Sus profesores de instituto, todos ellos licenciados de las mismas facultades en las que querían convencernos de que nos matriculáramos.

¿Y no deberían realizar las universidades españolas estudios de empleabilidad por licenciatura, como hacen todas las universidades del mundo semi-normal? Quite, quite, en España esas cosas solo las hacen los bancos, no vaya a ser que alguien se dé cuenta de que si estudias sociología tienes un 0,5% de probabilidades de colocarte de lo tuyo, pero si haces una FP de electricidad tienes un 95%, empezarás a trabajar cinco años antes y, además, probablemente ganarás más. Pero los profesores de FP no tienen el cartel que tienen los Señores Catedráticos, y además probablemente sean de derechas, que la ciencia, y sobre todo la ciencia aplicada, suele ser la mar de derechista.

Por supuesto, todo se hace en connivencia con nuestra ínclita clase política, que la nomenklatura universitaria podrá tener una enorme influencia, pero no tiene las llaves del presupuesto. Si los catedráticos nos convencen de la bondad de que haya una facultad de periodismo en cada capital de provincia, son los políticos los que ponen la pasta para que se abra. Claro que a los políticos no les va directamente la poltrona en que las facultades tengan o no tengan millones de estudiantes, pero los intereses creados, que decía Don Jacinto, son muy sustanciales. 

Por una parte, nadie quiere enfrentarse al coste político de cerrarle las puertas de la universidad a millones de votantes con más ambiciones que sentido común, y a sus millones de padres, quienes deberían tener algo más de cabeza, deberían, digo. Tampoco tienen muchas ganas los próceres de la patria de tener que inventarse algo para que esos mismos millones no ingresen a las listas del INEM a los 18 en vez de a los 23, o a los 28, que también tenemos unas joyitas en la universidad que ya, ya. Por último, en fin, también nuestra política universitaria es una cabeza, otra más, de esa hidra que acabará por devorar a España, el Estado de las Autonomías. ¡Cómo vamos a permitir que la única Escuela de Ingeniería Aeronáutica de España esté en Madrid! ¡Siempre igual, siempre todo para Madrid! Pues nada, creemos media docena más por toda España, para dar gustirrinín a esta o aquella taifa, y que nuestros ingenieros vayan a nutrir las aerolíneas de toda Hispanoamérica a mayor gloria del ex-Imperio y mayor deuda pública de España.

Y entre unos y otros, en fin, políticos y catedráticos, nos soban el lomo con aquello de “la generación más preparada de nuestra historia”, como si hacernos la pelota fuera un sustituto aceptable a un trabajo estimulante y una nómina decente. Ya. Yo diría, desde mi ignorancia, que uno no puede estar “preparado”, así a secas, que uno se prepara para algo en concreto. ¿Es dominar a Hegel estar “preparado” para vender seguros, por ejemplo? ¿Es estar “preparado” tener una licenciatura en periodismo para poner copas? Eso sí, luego las ofertas de empleo de fontaneros o albañiles las tienen que cubrir polacos y rumanos porque a los quinceañeros españoles les dijeron que la Formación Profesional es “para tontos”. En fin, ustedes me perdonarán, que tengo que llenar mi maleta de abrigos y bufandas, la semana que viene me voy a las Bahamas. ¡Hay que estar preparados!

Y así salen nuestros universitarios de las facultades, por cientos de miles, más o menos rojos, que yo creo que mucho menos de lo que se dice, pero todos la mar de “preparados”, y firmemente convencidos de que son unos genios y unos jabatos, esperando comerse el mundo, o cuando menos dirigirlo y cobrar un pastón ganso por ello, porque desde que tenían diez años es lo único que han oído de padres, profesores y políticos varios.

Pero se encuentran con que no. Resulta que cuando van con su licenciatura de Filología Semítica a pedir su trabajo de dos mil euracos al mes para empezar, que para empezar tampoco hay que ponerse estupendos, se encuentran con que hay otros dos mil quinientos solicitantes, todos con sus carreras varias, y entonces viene el cabreo. Y ahí está el problema, no tanto en que no encuentren un buen trabajo, sino en las esperanzas que se habían, o les habían, creado.

Sin ánimo de ponerme muy filosófico, o con él, el origen de la infelicidad no es una situación objetivamente mala, sino la diferencia entre las expectativas y la realidad. Para que luego no se diga que no hablo de fútbol, nosotros los madridistas nos damos por contentos cuando acabamos un partido con once, pero un penalti en contra del Barcelona provoca preguntas en el Congreso por parte de los indignados diputados catalanes. Lo dicho: lo que importa no es la realidad, sino lo que te esperabas de ella. Cuando uno se cría aprobando por los pelos desde la escuela y decide ponerse a currar en el taller de un amigo de su padre a los dieciséis años, no se va a llevar ningún disgusto si no es gerente a los veinticinco, pero el caso es que nuestros licenciados salen de la universidad esperando, de entrada, un trabajo del triple o cuádruple del Salario Mínimo Interprofesional, cuando no un puesto directivo, y cuando no lo encuentran, se disgustan y se enfadan.

¿Y qué pasa cuando el único trabajo al que realmente puedes aspirar al salir de la universidad es de cajero en el Alcampo? Pues que, en tu justa indignación, te niegas a ser “explotado” por ochocientos euros al mes después de haberte quemado las cejas durante ocho años en el bar, digo estudiando. ¡Amos anda! Porque la pura verdad, digan las estadísticas lo que digan, es que, en España, si se está dispuesto a hacer lo que sea, hay trabajo, lo que no hay es trabajo bien pagado, trabajos para licenciados, o como se quiera llamar. Todos los que están tirados en el sofá de mami a los treinta añazos podrán jurar que trabajarían de lo que sea, pero dudo mucho de que el Mercadona o el VIPS prefieran contratar a un marroquí hablando un español a medias que a un español con una carrera. No me lo creo.

Lo que sí me creo es que esos gerentes de VIPS y Mercadona no se fían de la motivación y de la voluntad de trabajar de esos licenciados españoles, y que prefieren contratar a alguien que se va a tomar su trabajo en serio, y que no lo ve como algo que hacer a desgana hasta que por fin le salga algo, ¡Ay! de “lo suyo”. Algunos, sobre todo los que nunca han sabido lo que es ir a currar cinco días a la semana, lo llamarán “negarse a la explotación”, y otros, principalmente los que saben lo que es calentarse el lomo de cinco de la mañana a once de la noche para justo poder comer, lo llamarán “ser más vago que la chaqueta de un guardia”. Yo, que ni tanto ni tan calvo, lo llamo ser víctima de una sarta de desaprensivos que les ha creado unas expectativas artificiales.

De modo que el problema de nuestros jóvenes no es tanto que no encuentren trabajo, y que su grito visceral sea “el moro me quita el curro”, porque en su fuero interno, y a pesar de que no lo puedan reconocer, saben que el moro no les ha quitado ese curro que en realidad no querían, y a cuya entrevista acudieron tarde y desaliñados. La amargura de nuestros jóvenes es que el curro que de verdad sí querían, el de periodista, o el de directivo, o siquiera el de chupatintas ministerial, no se lo ha quitado ningún moro, sino otro españolito igual que él, y probablemente de familia más humilde que la suya. Algunos, ante la situación, reconocerán generosamente que ese que les ha quitado el curro tiene mejor expediente, o sabe más idiomas, o sabe qué narices es una macro de Excel, pero hay muchos que decidirán que, en realidad, debería haber un puesto así para todos los licenciados de su ramo, y el hecho de que no lo haya es culpa de “la economía”, “los mercados”, “la casta”, etc.

Cuando lleguen a los cuarenta años, la mayoría de estos gerentes frustrados se acabará dando cuenta de cómo realmente funcionan esos “mercados” que demonizan a los treinta, en concreto el mercado de trabajo, pero, de momento, hay que buscar un culpable, y este culpable se establece no por ninguna conexión lógica o por ninguna relación causa-efecto, sino puramente por eliminación: la culpa no puede ser jamás mía, porque todos me dicen que estoy super-preparado y que soy la mar de inteligente, y tampoco puede ser de los inmigrantes, porque sí, hay muchos poniéndome las copas y cobrándome en el súper, pero no veo ninguno en los trabajos de esos que me gustarían. La culpa tendrá que ser de alguien más, y ¿qué “otro” me queda? Los “ricos” y la “casta”, que en mi cabeza, todavía influenciada por el adoctrinamiento comunista de la universidad, son todo la misma cosa, y son todos de derechas, que los míos no son jamás “casta” por mucho que trinquen todavía más que los otros. 

No son los malvados banqueros los que han traicionado a los jóvenes, por mucho que estos les echen la culpa de todo. No, los que les han robado el futuro y hasta la felicidad son los “educadores”, que parece que se dice ahora, precisamente aquellos cuya única función en la sociedad es proteger y guiar a la juventud, con la colaboración de los políticos, quienes deberían velar también por sus intereses. 

Y así, entre los académicos que viven de ello y los políticos que no podrían vivir sin ello, costeamos a precio de doctorado carreras inútiles que provocan la inevitable y profunda frustración de millones de jóvenes, firmemente convencidos de su valía y preparación, pero que ven cómo sus expectativas laborales y la realidad no guardan ninguna relación. ¡Cabeza de Banquero!

COMENTARIOS [0]
[ wh ] ha dicho:
03-11-2016

Excelente entrada, ALMP.  

Eso que tan bien explicas lo vivi en Cuba, organizado desde el poder absoluto del castro-comunismo, es lo que harán los podemitas en todas las univesidades -porque, si tocan poder,  más temprano que tarde acabarán con las privadas aunque algunos comemierdas que les dan cancha no se lo quieran creer- de España.

Sacado el caso Espinar -que no es lo importante, porque en todos los partidos hay tipos como este y peores- y vista la reacción del propio basurado (es decir, diputado basura) y su "etico" aquel que todavía pueda creer que estos vienen a mejorar la vida de los españoles o está en el ajo, y piensa que con estos podrá vivir todo lo que le queda de vida sin dar un palo al agua sólo con decir que sí a todo,  o es simplemente un idiota en grado superlativo. Todavía me queda la esperanza de que la suma de estas dos manadas sea minoritaria.

[ pezuco ] ha dicho:
02-11-2016

 

Excelente artículo, one more time, de ALMP, sobre todo por retratar la realidad que asola España, en esta ocasión la universidad.

Una vez oí a un periódista definirla como "nido de ratas rojas", y a mi no se me ocurre una expresión mejor para calificar esa antaño gloriosa institución, hoy convertida en pocilga bolchevique.

Efectivamente, la universidad en España es un centro de colocación progre, cuya función es adoctrinar a las masas para fabricar más progres analfafetos. Porque esa es otra pata del banco, títulos tendrán los jóvenes españoles (los que no forman parte del fracaso escolar), pero cultura, conocimientos... ¿Alguien se acuerda de aquella ocurrencia de Doña Esperanza Aguirre con las oposiciones a maestro?. La muy canalla impuso una prueba eliminatoria de cultura y el resultado fue que los futuros profes no sabían por dónde pasaba el Guadalquivir o la capital de los USA.

Ahhhh, pero en igualdad y progresismo nadie podía superarlos... con esas cosas no se juega. En la universidad no sé, pero en los institutos no se forma a los niños como se debería, y mucho menos se les educa. El "ganado" que veo todos los días en mi trabajo que en poco tiempo tiempo irá a la universidad da grima, aterra. Si un servidor hubiera visto en sus tiempos de bachiller lo que veo ahora, hubiera pensado que muchos de ellos acabarían en Alcalá Meco o El Dueso, pero ahora sus profes dicen que lo que les ocurre es que son jóvenes. Yo he debido nacer viejo.

 

P.D. Lo hemos repetido aquí en muchas ocasiones, ¿Quién votaría en España a los partidos rojos si los votantes estuvieran medianamente formados y culturizados?. 

 

[ Mundo ] ha dicho:
02-11-2016

Admirado ALMP.....  la sociedad es el vivo reflejo de la Universidad que la instruye, es una evidencia constatable lo que está arribando, el sesgo en las Universidades españolas es evidente, igual que el nepotismo y la endogmia existentes en ella, por vivencias propias que Vds., pueden juzgar a la vista de lo que expongo, tambien hay ignorantes dando clases y lo que es más grave bien remunerados, como si tuvieran el conocimiento y fueran capaces de transmitirlo con solvencia...

Hace unos 5 años formaba parte de un grupo de personas que de forma altruista poniamos nuestras experiencias y conocimientos a disposición de varias plataformas, los objetivos conseguidos aunque modestos fueron beneficiosos para muchos barrios, el caso es que esas plataformas acabaron siendo parasitadas por grupúsculos de tarambainas zurdos (varios de ellos hoy son concejales) formaban parte de esos grupos, profesores universitarios que a la vista de las AAVV le daba una pátina de conocimiento, rectitud y honorabilidad contrastados , el caso es que congenié con dos profesoras (cuarentonas, digo esto porqué yo ya estoy en el ultimo 30 de mi vida, el 30-30-30 que aunque parezca una medida de modelos, yo la veo de otra manera ) y les dije que dada nuestras afinidades en la mayoria de los asuntos que tratábamos a menudo, podía estar  consolidándose entre ellas y yo un amor platónico...

lo que me dijeron indignadas fué,  SE TE HA IDO LA OLLA ?.... NOSOTRAS SOMOS MUJERES CASADAS, QUE TE PIENSAS ?....  tócate los güebos. 

no me quedó más remedio que aclararles que dada su condición de docentes universitarias daba por hecho que en alguna parte de su instrucción habrían leido a los clásicos, por otra parte obligatorio en los planes de enseñanza que precedieron a la basura actual , el caso es que les presté a cada una  EL BANQUETE de Platón y las invité a que lo leyeran, me daba igual que lo hicieran ó no, se habían retratato bien retratadas ya, en cualquier caso les dije, en dos meses como máximo me los devolvéis, cuando lo hicieron me pidieron disculpas, que para mi ya no tenían ningún valor.

La amistad y el amor platónico que yo mencioné a partir de ese día quedó roto, y por mi parte no tengo el más minimo interés en componerlo.

Y en constestación a su pregunta  ALMP, esto solo les beneficia a ellos (a la vista están los favorecidos) cuanto más ignorante sea una sociedad más fácil será llevarla a la sumisión.

 

[ chinchin ] ha dicho:
02-11-2016

Te me has adelantado, ZAPEZIPI, al tocar el tema del caradura de Espinar. Día sí y día también este tiparraco tiene que oír en el parlamento que debe entragar su acta e irse. Asco escucharle, con esa palabrería mentirosa de caracteriza siempre a la izquierda, de cómo hablaba de la necesidad de viviendas de protección oficial. A ver si hay cojones, al menos en Ciudadanos que dicen que están limpios, para exigir que esa basura, hijo de basura, no se siente un minuto más en el Congreso de los Diputados. 

Y a ver si la gente se entera de una puñetera vez de quiénes son estos que, como Chavez y Maduros, vienen a hacerse ricos a toda costa y a todo coste. ¡Basura!

¡Qué oportunamente ha llegado este articulazo de ALMP!

 

[ ZAPEZIPI ] ha dicho:
02-11-2016

Buen artículo.

¡Cómo te envidio ALM! ¡Cuánto me gustaría sacudirme mi natural vagancia y escribir largo y tendido sobre la Universidad española, sus LAU´s , sus sindicatos y sus rufianes!

Pero estoy mimetizado con Zape y Zipi. Es decir, soy un vago. Creo que si sigo así, llegaré a dormir la siesta enroscado como hacen ellos.

Aunque alguna cosilla aún se me ocurre y consigue que escriba algo, aunque sea malévolo, sobre ese piso de VPO adjudicado sin sorteo a un podemita niño de papá (rico): ¿Y si la entrada de 52.000 euros, ayuda de la familia, claro, viniese de una black?

Pregunto, ¡eh!

El caso es que yo iba a hablar de Barsa, je, je. Y de sus rufianes, juaaaaaaaaaaaa.

 

[ NickAdams ] ha dicho:
02-11-2016

Excelente: preciso y detallado. Articulazo, ALMP.